Antropologia Urbana
Licenciatura en Antropologia - Facultad de Humanidades
Universidad Nacional de Salta
Universidad Nacional de Salta
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Música y ciudad - Buenos Aires sólo es piedra - Alas
"Alas fue un grupo argentino de rock progresivo. En su efímera existencia se caracterizó por un estilo que fusionaba rock con influencias del tango y el jazz.
(...)
A mediados de 1976 apareció su álbum debut, Alas, que contenía solo dos extensas composiciones, Buenos Aires solo es piedra y La Muerte contó el dinero,
divididas en dos sub-temas. En el primero predominaba una sensibilidad
tanguera, mientras que el segundo estaba basado en un ritmo de vidala.
Moretto, sin embargo, reconocía que el uso del elemento folklórico
estaba condicionado por el entorno urbano: "Como ninguno de nosotros
vive en el campo, lo más lógico era buscar en el folklore de la ciudad
en que vivimos. Quisimos producir una música que fuera reconocible como
perteneciente a Buenos Aires."
(Extrato de Wikipedia)
La ciudad en el cine: Daguerréotypes - Agnes Varda .1975
Extraído de Naranjas de Hiroshima
Dirección: Agnès Varda
Sonido : Antoine Bonfanti, Jean-François Auger
Intervienen: Los habitantes y los comerciantes de la calle Daguerre.
Producción : Ciné-Tamaris
Año: 1975
Duración: 75 min.
Agnès Varda rueda la calle Daguerre, en París, en el 14 distrito. Rueda a los comerciantes, el carnicero, la panadera, el tendero de ultramarinos o el peluquero. Rueda a sus vecinos. Trasciende la vida apacible del francés medio. Mira lo que se ve cada día. Hace un homenaje a lo cotidiano y sin artilugios es lo más bello.
Hacia 1973, Eckart Stein, de la ZDF, me había propuesto darme "carta blanca" para su programa más o menos marginal…..La oportunidad de comenzar el film me la dio un mago que pegó un afiche en el café de la esquina: anunciaba en él un espectáculo para el sábado siguiente. Yo agité en dirección de Mainz mi carta blanca, y ésta se convirtió en un cheque. Reunimos nuestras reservas, la INA completó lo que faltaba. Así nació Daguerréotypes, un film sobre los pequeños comerciantes de mi manzana en la punta de la calle Daguerre, del lado de la Avenida Maine, reunidos por Mr. Mystag para un espectáculo en el café (sin aumento del precio de las consumiciones).Luego de cuatro años de inactividad (por diversas razones, entre ellas el nacimiento de Mathieu), volver a tomar contacto con el cine por medio de un documental era lo mejor que me podía pasar, aún más teniendo como tema a mis vecinos, esos que dejan sus puertas abiertas. Era como si fuera a hacer las compras en "mis" comercios habituales, pero con una cámara llevada por Nurith Aviv, cuyas imágenes ya había advertido yo en un extraño film llamado Erica Minor. Rodamos con un equipo muy pequeño. Y digo bien, pequeño. Ni Nurith, ni Christote que hacía la dirección de producción y la secretaría del rodaje, ni yo, pasamos del metro cincuenta y cuatro. Ibamos y veníamos, como tres pequeños ratoncitos que se esconden detrás de la caja de una tienda, o en un rincón entre dos paquetes. El grupo electrógeno, comúnmente grande, se eclipsaba luego de dar luz y el ingeniero de sonido se ocultaba también, dejando como único rastro su percha con el micrófono. Es decir que los negocios quedaban limpios, y los clientes podían comportarse normalmente. Nurith, con un sentido extraordinario de los movimientos orgánicos, pasaba de un gesto a un rostro, luego a un objeto, o al conjunto. Yo cada tanto le murmuraba algo al oído, pero ella se daba cuenta de lo que quería filmar.Resulta que de pronto un tipo entra en la mercería para comprar dos botones de camisa a veinte centavos, paga y sale de nuevo sin sonreir… y sin echar una sola mirada a la cámara.Esa compra de dos botones era la prueba de que nuestro método servía: discreción, inmovilidad, escucha. Yo había agregado al reportaje algunas preguntas como: ¿Cuáles son sus sueños?, o ¿Dónde se conocieron?, ya que todos los comerciantes trabajaban en parejas. El inmovilismo de ese mini-barrio tomó la forma de fotografías filmadas. Ellos mismos se convierten, al posar hacia el final del film, en retratos fijados en el tiempo, pero algunos cabellos se mueven, se esboza un gesto, ¡respiran! Son daguerrotipos vibrantes. El montaje era difícil, apasionante y largo. Sólo un poco más tarde comprendí por qué mis vecinos me habían fascinado tanto. Ocurrió que mientras los filmaba no me hallaba muy lejos de ese bebé que tanto me costaba cuidar y al que no quería abandonar.Lo que había hecho las veces de organización se revelaba de pronto como otra cosa distinta. (..) Mis vecinos me intrigaban desde hacía mucho por cierto, y ese documental me parecía necesario. Pero el film no era solamente la gente de la calle, era también lo que pasaba en mi interior.No creo en la inspiración que viene de afuera, si no viene también del cuerpo y de una experiencia inmediata a veces desprovista de ideas. Eso es lo que yo llamé "documental subjetivo" a partir de L'Opera-Mouffe.Me parece que cuanto más me motiva lo que filmo, más lo hago con algo que se parece a la objetividad. Partimos de lo que sentimos y atravesamos lo real para comunicarnos.Nadie es cineasta en su barrio, o Filmografía de mis vecinos .Mi querida vecina italiana, Adelgisa A., cuya ventana, en planta baja, daba sobre nuestro patio (cuando niña, Rosalie saltaba por el balcón e iba a probar sus pasteles) apareció en el pasillo de la cartomante de Cléo, entre los clientes que esperan.Mis viejos panaderos de los años setenta, el señor y la señora C., fueron una de las parejas de comerciantes de Daguerréotypes. (...) Dado que mis ferreteros, peluqueros, almaceneros, y otros vendedores minoristas habían participado en el rodaje de Daguerréotypes, era natural que les pasara el film en función privada antes del estreno. Aproveché el 14 de julio (1976), día en el que se puede invadir la calle, con motivo de un baile, por ejemplo. Esta vez fue con motivo de un film. Invité de palabra a toda la gente del barrio para que vinieran con sus sillas.Habíamos extendido una pantalla alquilada en el fondo de la calle que es nuestro patio. Vinieron con sus sillas y sus cochecitos rebosantes de bebés. El portón estaba abierto, los espectadores desbordaban sobre la vereda y un poco sobre la calzada, protegidos por un coche atravesado. Algunos jóvenes se sentaron incluso sobre el reborde del techo del primer piso, con los pies balanceándose como en Grecia en verano. Proyección. Al igual que con los pescadores de La Pointe Courte, vi claramente que para mis vecinos el film no era otra cosa que una serie de fotos animadas sobre la pantalla, que comentaban en voz alta: "Viste el perro de Napoléon, oh... Gilbert... Qué feo peinado..." etc. En concordancia con su comportamiento en la tienda, la dulce y amnésica señora Chardon Bleu se levantó durante la proyección y quiso salir. La sombra de su cabeza describió algunas idas y venidas sobre la pantalla, y el señor Chardon Bleu la hizo sentarse del mismo modo en que la hacía volver cada tarde cuando se iba. Luego se quedó tranquila.Risas estallaban todo el tiempo. Risas de timidez de los que se descubrían en la pantalla, risas de burla amable. Risas porque el señor Mystag transformaba el agua en vino. Y hubo precisamente una vuelta de vino blanco luego de la proyección, entre ruido de sillas arrastradas o plegadas. Aun con aspecto de estar contentos, ninguno de los espectadores de ese 14 de julio me habló de las imágenes, del montaje o del comentario de mi film, ni de lo que habían sentido.Sólo la señora panadera me pidió verlo de nuevo. La llevé en coche a un cine-club en el 17° Distrito, donde tenía lugar una función preliminar. A pesar de la presencia de Simone Signoret, a la que adoraba, y de la de Chris Marker, al que ignoraba, mi panadera formuló juiciosas preguntas durante el debate y durante la vuelta en coche. Ella es la única, entre mis vecinos y vecinas, que me habló de mis películas entre 1951 y 1976.Hubo un solo cambio –sólo uno– entre el antes y el después de Daguerréotypes. Habían comprendido que el cine es un auténtico trabajo. Habían visto a Nurith llevar la cámara de 16mm sobre sus espaldas, nos habían visto comenzar muy temprano con la iluminación de los locales... Antes, me tomaban por una artista algo mistificadora e inconformista. Después, me había convertido en una trabajadora.
[Fragmento de Varda par Agnès, Éditions Cahiers du Cinéma, Paris, 1994, pp.142-145. Traducción: Fernando La Valle.]
Música y ciudad: Edith Piaf - Sous le ciel de Paris
Traducción extraída de: http://www.ooltra.net/Lyrics.php?a=EdithPiaf&s=SousLeCielDeParis&t=es&l=es
| Sous Le Ciel De Paris | Bajo El Cielo De París | |
|---|---|---|
|
Sous le ciel de Paris S'envole une chanson. Elle est née d'aujourd'hui Dans le cœur d'un garçon Sous le ciel de Paris Marchent les amoureux Leur bonheur se construit Sur une air fait pour eux Sous le pont de Bercy Un philosophe assis Deux musiciens, quelques badauds Puis des gens par milliers ___ Sous le ciel de Paris Jusqu'au soir vont chanter L'hymne d'un peuple épris De sa vieille Cité Près de Notre-Dame Parfois couve un drame Oui, mais à Paname Tout peut s'arranger Quelques rayons du ciel d'été L'accordéon d'un marinier. L'espoir fleurit Au ciel de Paris ___ Sous le ciel de Paris Coule un fleuve joyeux. Il endort dans la nuit Les clochards et les gueux Sous le ciel de Paris Les oiseaux du Bon Dieu Viennent du monde entier Pour bavarder entre eux Et le ciel de Paris A son secret pour lui. Depuis vingt siècles il est épris De notre île Saint-Louis ___ Quand elle lui sourit Il met son habit bleu. Quand il pleut sur Paris C'est qu'il est malheureux Quand il est trop jaloux De ses millions d'amants Il fait gronder sur eux Son tonnerre éclatant Mais le ciel de Paris N'est pas longtemps cruel. Pour se faire pardonner Il offre un arc-en-ciel |
Bajo el cielo de París Vuela una canción. Nació hoy En el corazón de un muchacho Bajo el cielo de París Pasean los enamorados Su felicidad se construye Sobre un ambiente creado para ellos Bajo el puente de Bercy Un filósofo sentado Dos músicos, algunos curiosos Luego la gente a millares ___ Bajo el cielo de París Cantan hasta el atardecer El himno de un pueblo enamorado De su vieja ciudad Cerca de Notre Dame A veces surge un drama Sí, pero en Paname Todo puede arreglarse Algunos rayos del cielo estival El acordeón de un marinero de canal. Florece la esperanza Al cielo de París ___ Bajo el cielo de París Fluye un río alegre. Los duerme en la noche Los vagabundos y los mendigos Bajo el cielo de París Los pájaros del Buen Dios Vienen del mundo entero Para charlar entre ellos Y el cielo de París Tiene su propio secreto. Hace veinte siglos que está enamorado De nuestra isla Saint Louis ___ Cuando ella le sonríe El se pone su traje azul. Cuando llueve sobre París Es que es infeliz Cuando está demasiado celoso De sus millones de amantes Hace tronar sobre ellos Su trueno estruendoso Pero el cielo de París No es cruel mucho tiempo. Para hacerse perdonar Ofrece un arco iris |
Gonzalo Millán - La Ciudad
1.
Amanece.
Se abre el poema.
Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico.
Cantan los gallos.
Se abren las flores.
Se abren los ojos.
Los oídos se abren.
La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
Se abren las llaves.
El agua corre.
Se abren navajas tijeras.
Corren pestillos cortinas.
Se abren puertas cartas.
Se abren diarios.
La herida se abre.
Sobre las aguas se levantan las
aguas.
Elevados edificios se levantan.
Las grúas levantan cosas de peso.
El cabrestante levanta el ancla.
Corren automóviles por las
calles.
Los autobuses abarrotados corren.
Los autobuses se detienen.
Abren las tiendas de abarrotes.
Abren los grandes almacenes.
Corren los trenes.
Corre la pluma.
Corre rápido la escritura.
Los bancos abren sus cajas de
caudales.
Los clientes sacan depósitos de
dinero.
El cieno forma depósitos.
El cieno se deposita en aguas
estancadas.
Varios puentes cruzan el río.
Los trenes cruzan el puente.
El tren corre por los rieles.
El puente es de hierro.
Corre el tiempo.
Corre el viento.
Traquetean los trenes.
De las chimeneas sale humo.
Corren las aguas del río.
Corre agua sucia por las cloacas.
Las cloacas desembocan en el río.
Las gallinas cloquean.
Cloc cloc hacen las gallinas.
De la cloaca sale un huevo.
El río es hondo.
El río es ancho.
Los ríos tienen afluentes.
Los afluentes tienen cascadas.
Los afluentes desembocan en el
río.
Las avenidas son anchas.
La calle desemboca en la avenida.
El río desemboca en el mar.
El mar es amplio.
2.
Circulan los automóviles.
Circulan rumores de guerra.
El dinero circula.
La sangre circula.
Los peatones van a sus
ocupaciones.
Los peatones cruzan en las
esquinas.
Los peatones circulan por las
veredas.
Los hombres llevan pantalones.
Los agentes llevan impermeables.
Apuestan agentes en las esquinas.
Circulan hombres astrosos.
Los cesantes circulan.
Las nubes ocultan el azul del cielo.
Las nubes ocultan la luz del sol.
Las nubes circulan a gran altura.
La nieve es blanca.
El cóndor vuela a gran altura.
Hay nieve en las alturas.
La ciudad en el cine: Manhattan - Woody Allen
Manhattan en blanco y negro. De fondo, la música de Gershwin. De presentación, alcanza con el texto introductorio de la película..."Para él, sin importar la época del año, aquella seguía siendo una ciudad en blanco y negro que latía a los acordes de las melodías de George Gershwin"...
"Chapter one"
"He adored New York City. He
idolised it all out of proportion.” Uh, no. Make that "He romanticised it all out of proportion.
"
"To him, no matter what the season was, this was still a town that
existed in black and white and pulsated to the great tunes of George Gershwin.
"
Uh... no. Let me start this over.
"Chapter one "
"He was too romantic about
Manhattan,as he was about everything else. He thrived on the hustle, bustle of
the crowds and the traffic. To him, New York meant beautiful women and
street-smart guys who seemed to know all the angles. "
Ah, corny. Too corny for a man of my taste.
Let me... try and make it more profound.
"Chapter one"
"He adored New York City. To
him, it was a metaphor for the decay of contemporary culture. The same lack of
integrity to cause so many people to take the easy way out... ... was rapidly
turning the town of his dreams..."
No, it's gonna be too preachy. I mean, face it, I wanna sell some books
here.
"Chapter one”
“He adored New York City, although to
him it was a metaphor for the decay of contemporary culture. How hard it was to
exist in a society desensitised by drugs, loud music, television, crime,
garbage..."
Too angry. I don't wanna be angry.
"Chapter one"
"He was as tough and romantic as
the city he loved. Behind his black-rimmed glasses was the coiled sexual power
of a jungle cat. " I love this. "New York was his town and it always would be."
Música y Ciudad: Divididos - Jujuy
Forestal de ciudad,
bosques de hormigón.
Vista desde el piso mil,
también te podés tirar
bosques de hormigón.
Vista desde el piso mil,
también te podés tirar
Música y Ciudad: Leon Gieco - Bajo el sol de Bogotá
Otra vez debajo del sol de Bogota
clima caliente como el agua ardiente
mercado de diez mil cosas a la vez
se transa el precio en las calles
Deja que el Gamin te tumbe un poco de lo que traes
esa es la unica forma que tienen para ganar
Deja que el Gamin te tumbe un poco de lo que traes
es una forma cariñosa que tienen en Bogota
Monserrat vigila la historia silenciosa
de que vaina vienes mamacita hermosa
por el mundo ruedan los mismos problemas
el que la tiene se siente y el que no tambien.
clima caliente como el agua ardiente
mercado de diez mil cosas a la vez
se transa el precio en las calles
Deja que el Gamin te tumbe un poco de lo que traes
esa es la unica forma que tienen para ganar
Deja que el Gamin te tumbe un poco de lo que traes
es una forma cariñosa que tienen en Bogota
Monserrat vigila la historia silenciosa
de que vaina vienes mamacita hermosa
por el mundo ruedan los mismos problemas
el que la tiene se siente y el que no tambien.
Música y Ciudad: Pez - Cabeza de Departamento
¡Soy porteño! Cabeza de departamento
no tengo espacio, no tengo tiempo
envejeciendo trabajando en el microcentro
donde arriba sólo hay cables y abajo cemento
y esta verdad es tan mortal como este
aire que sufro y respiro yo recibo tanto odio hoy
los autos, esos seres abominables, día a día van
regando nuestras calles de sangre
y al fin de cuentas estamos pagando alto el precio
de este puto sacrificio al dios del progreso
y esta ciudad me va a matar y yo estaré acá
esperando en Boedo... Caballito o Boedo...
no lo sé.
no tengo espacio, no tengo tiempo
envejeciendo trabajando en el microcentro
donde arriba sólo hay cables y abajo cemento
y esta verdad es tan mortal como este
aire que sufro y respiro yo recibo tanto odio hoy
los autos, esos seres abominables, día a día van
regando nuestras calles de sangre
y al fin de cuentas estamos pagando alto el precio
de este puto sacrificio al dios del progreso
y esta ciudad me va a matar y yo estaré acá
esperando en Boedo... Caballito o Boedo...
no lo sé.
Música y ciudad: La estética del resentimiento- Pez
No amerita comentario, el linyera con su pose singular
si a vos te corre el horario y no te detenés a pensar.
Que él es dueño de su eterno tiempo, desconoce el que dirán,
él es un animal suelto y sabe mucho, mucho más que vos.
Que estás perdido en Bs.As. y te quejás de la humedad
y si Belgrano no se abre, vas y agarrás por San Juan.
Es enero y se derrite Bs.As.
y el reflejo del sol en los techos de las casas bajas
me va cegando lentamente
y la mente se me pone en blanco.
Y estoy perdido tras Barracas y me quejo de todo lo que hay
si encuentro Constitución después sigo por Garay.
New Orleans - 1920
New Orleans - 1920
"Newsreel documentary from the 1920's with photography and animations
illustrating old New Orleans, the Crescent City, at work and at play.
Dueling oaks. Influences of colonial France and Spain. Iron grille work. The old townhouses surrounding open courts.
New Orleans, the industrial city, where ports and depot junctions distribute throughout, and out from, the heart of America.
Culture shipped to & from the world.
And, of course, Mardi Gras, Jazz age style."
La ciudad en el cine: Farenheit 451
Farenheit 451, la temperatura a la que arden las hojas de los libros. Una ciudad en la que está prohibida la lectura, donde los bomberos cumplen la función de una policía del conocimiento, buscando e incendiando cada libro que encuentran.
Más allá, fuera de los límites de la ciudad, habitan los 'hombres libros', que también queman los libros pero para que la palabra trascienda la existencia en el papel y se corporice en cada uno/a de ellos/as.
AÑO: 1966
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: François Truffaut
GUIÓN: François Truffaut & Jean-Louis Richard (Novela: Ray Bradbury)
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Nicolas Roeg
REPARTO: Julie Christie, Oskar Werner, Cyril Cusack, Anton Diffring, Jeremy Spenser, Alex Scott
PRODUCTORA: Universal Pictures presents an Enterprise-Vineyard Production
GÉNERO: Ciencia ficción
Nuits électriques - Eugene Deslaw (1927)
Descripción tomada de: Mundo a la deriva
"En
1927 Eugène Deslaw, cineasta experimental de origen ucraniano, realiza
un cine-poema sobre el tema neo baudeleriano, las luces de la ciudad.
Sobre un fondo de cielo nocturno fija sobre la película vitrinas, la
iluminación urbana y los carteles luminosos de Paris, Berlín, Londres y
Praga.
Escribió
Deslaw: El film con actores no me tienta en absoluto. Estimo que la
noche moderna, poblada de luces extrañas y cantantes, la noche moderna
que no se parece verdaderamente a ninguna otra noche de la historia, es
más fotogénica aún que el rostro de una bella mujer."
Música y ciudad: Welcome to the Jungle - Guns N' Roses
...Welcome to the jungle it gets worse here every day
Ya learn to live like an animal in the jungle where we play
If you hunger for what you see you'll take it eventually
You can have everything you want but you better not take it from me...
Ciudad y Literatura: Lispector - Manifiesto de la ciudad
El manifiesto de la ciudad
¿Por qué no
intentar en este momento, que no es grave, mirar por la ventana? Éste es el
puente. Éste el río. He ahí la Penitenciaría. Ahí está el reloj. Y Recife. Y el
canal. ¿Dónde está la piedra que siento? La piedra que aplastó la ciudad. En la
forma palpable de las cosas. Porque ésta es una ciudad realizada. Su último
terremoto se pierde en la memoria. Extiendo la mano y sin tristeza recorro de
lejos la piedra. Algo se endurece en la flecha de acero que indica el rumbo de
Otra Ciudad. Este momento no es grave. Aprovecho y miro por la ventana. He ahí
una casa. Palpo tus escaleras, las que subí en Recife. Después, la pilastra
corta. Estoy viéndolo todo extremadamente bien. Nada se me escapa. La ciudad
trazada. Con qué ingeniosidad. Albañiles, carpinteros, ingenieros, santeros, artesanos
(éstos contaron con la muerte). Estoy viendo cada vez más claro: ésta es la
casa, la mía, el puente, el río, la Penitenciaría, los bloques cuadrados de
edificios, la escalera vacía, la piedra. Pero hete aquí que surge un Caballo.
Es un caballo con cuatro patas y cascos duros de piedra, pescuezo potente, y
cabeza de Caballo. He ahí un caballo. Si ésta fue una palabra resonando en el
suelo duro, ¿cuál es su sentido? Qué hueco es este corazón en el pecho de la
ciudad. Busco, busco. Casas, calles, escalones, monumento, poste, tu industria.
Desde la más alta muralla, miro. Busco. Desde la más alta muralla no recibo
ninguna señal. Desde aquí no veo, pues tu claridad es impenetrable. Desde aquí
no veo, pero siento que algo está escrito a carbón en la pared. En una pared de
esta ciudad.
Clarice Lispector
En: Silencio, 1974
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